Guía formativa · Verifactu

De facturar a cobrar: ciclo de venta y facturación Verifactu en una explotación agraria

Ciclo de venta facturación Verifactu explotación agraria: presupuesto, pedido, albarán y factura sellada con registros inmutables y dato único.

ACTUALIZADO · 13 JUN 2026 · LECTURA: 6 MIN

La respuesta rápida: en el ciclo de venta y facturación Verifactu de una explotación agraria el flujo completo va de presupuesto a pedido, de pedido a albarán y de albarán a factura sellada con huella Verifactu. Cada paso consume y actualiza el mismo dato de stock y coste que ya has anotado en el cuaderno; no hay doble entrada. Y cuando no hay cobertura en el campo, el trabajo se encola en el dispositivo y se sincroniza en cuanto vuelve la red, sin perder nada.

Esta guía te explica el flujo con detalle práctico: qué ocurre en cada etapa, qué datos son obligatorios por ley (Real Decreto 1007/2023 y la Orden HAC/1177/2024 que lo desarrolla), qué significa que un registro sea «inmutable y de solo lectura» y cómo el cruce automático con el stock y el coste del dato único te ahorra un trabajo que de otra forma tendrías que hacer a mano dos veces.


1. Por qué el agricultor y el bodeguero necesitan Verifactu desde ya

Verifactu es una de las dos modalidades de funcionamiento que define el RRSIF —el Reglamento que establece los requisitos que deben cumplir los Sistemas Informáticos de Facturación (SIF)—, aprobado por el Real Decreto 1007/2023, de 5 de diciembre (BOE de 6 de diciembre de 2023) y desarrollado por la Orden HAC/1177/2024. La normativa obliga a que cada factura lleve una huella criptográfica (hash SHA-256) encadenada con la huella de la factura anterior; esa cadena impide modificar o eliminar una factura ya emitida sin que quede evidencia. En la modalidad Verifactu, además, cada registro se remite de forma continua a la Agencia Tributaria.

Para las explotaciones agrarias esto tiene una implicación concreta: si vendes cosecha, vino, aceite u otros productos de la explotación a empresas (B2B) o a la Administración (B2G), tus facturas deben cumplir esta estructura desde que el sistema entre en vigor. La fecha de obligatoriedad definitiva depende del tamaño de empresa; conviene no esperarse al último momento porque la adaptación del software lleva tiempo de pruebas.

El mensaje práctico: si tu software ya gestiona Verifactu de forma nativa, no tienes que añadir nada más. Si no lo hace, te expones a usar un sistema de facturación no conforme, lo que la Ley General Tributaria sanciona (uso de los llamados «sistemas de doble uso»).


2. El flujo completo: presupuesto → pedido → albarán → factura sellada

2.1. Presupuesto: la oferta formal al comprador

El ciclo arranca cuando un comprador —una cooperativa, un almacén, un restaurante, un particular— te pide precio por un lote de producto. El presupuesto no es una factura; no genera obligación fiscal ni asiento contable. Pero sí fija las condiciones: producto, variedad, cantidad, precio unitario, descuentos y plazo de entrega.

Un buen sistema captura en este momento el recinto SIGPAC o el lote de bodega del que va a salir la mercancía. Así, cuando el presupuesto se convierta en pedido, el stock ya sabe qué partida está comprometida.

2.2. Pedido: el compromiso de venta

El comprador acepta el presupuesto y se genera el pedido. En este momento:

  • El sistema bloquea o reserva la cantidad acordada del almacén o del depósito de bodega.
  • Se asigna un número de pedido correlativo (independiente de la numeración de facturas).
  • Si el comprador tiene condiciones especiales (precio pactado, plazo de pago, cuenta bancaria para domiciliación), se heredan automáticamente desde su ficha de CRM.

El pedido ya refleja la realidad económica del negocio: tienes una venta pendiente de ejecutar. Si cancelas el pedido antes de servir, el stock vuelve a estar disponible sin dejar huella en la facturación.

2.3. Albarán: la entrega documentada

Cuando sale la mercancía —el camión carga la uva, la cisterna recoge el aceite, el cliente pasa a recoger las cajas— se genera el albarán. El albarán es el documento de entrega; acredita que el producto salió de tu explotación en una fecha y cantidad concretas.

Datos obligatorios en el albarán:

  • Fecha y hora de salida.
  • Identificación del producto (variedad, lote, campaña).
  • Cantidad real servida (puede diferir del pedido: se sirve lo que hay).
  • Matrícula del vehículo o referencia de transporte si procede.
  • Firma o conformidad del receptor (en papel o electrónica).

El albarán descuenta el stock definitivamente. A partir de aquí ese producto ya no aparece en tus existencias. En bodega, este movimiento debe quedar también reflejado en los libros contables del sistema SILICIE (Suministro Inmediato de Libros Contables de los Impuestos Especiales) si el producto está sujeto a Impuestos Especiales de fabricación.

2.4. Factura: el documento fiscal, sellada con Verifactu

Una vez confirmada la entrega, se genera la factura a partir del albarán. Aquí es donde entra Verifactu:

  1. El sistema genera el registro de alta de la factura y calcula su huella SHA-256 a partir de los campos que fija la norma (NIF del emisor, número y serie, fecha de expedición, tipo de factura, cuota total, importe total y la huella del registro anterior).
  2. Esa huella se encadena con la del registro inmediatamente anterior de la misma serie, de modo que cualquier alteración posterior se detecta.
  3. La factura se imprime con un código QR que el comprador puede usar para verificar la autenticidad en la sede electrónica de la AEAT. Conviene saber que el QR no contiene la huella: codifica los datos de cotejo (NIF, número, fecha e importe) que permiten consultar el registro en la sede.

Una vez sellada, la factura es inmutable: no se puede editar, ni borrar, ni renumerar. Si hay un error, la única vía legal es emitir una factura rectificativa que referencia a la original, y esa rectificativa también queda encadenada. El sistema solo permite la lectura de los registros ya sellados; cualquier intento de modificación rompe la cadena y genera una alerta.


3. El dato único: por qué no tienes que introducir nada dos veces

En una explotación que lleva el cuaderno de campo, el inventario y la facturación en herramientas separadas, el mismo dato se escribe tres veces: en el cuaderno cuando se cosecha, en el almacén cuando entra el producto y en la factura cuando sale. Tres oportunidades para el error y tres pérdidas de tiempo.

El dato único invierte esa lógica: el dato se introduce una sola vez —en el momento y en el lugar donde se produce— y el sistema lo propaga a todos los módulos que lo necesitan.

Cuando registras una cosecha en el cuaderno de campo (con el recinto SIGPAC, la variedad, los kg por parcela y el destino), esa entrada ya alimenta el inventario. Cuando generas un pedido desde el módulo de ventas, el sistema ya sabe cuánto hay disponible de cada lote. Cuando emites la factura, el coste real de producción de esa partida —fitosanitarios aplicados, jornales, agua de riego, amortizaciones— ya está calculado y el margen aparece solo.

El resultado es que el módulo de facturación no es un silo aparte: es la capa fiscal de la misma realidad operativa que ya has registrado en el cuaderno.


4. Trabajo offline: qué pasa cuando no hay red en el campo

Las explotaciones agrarias no siempre tienen cobertura. Un almacén en una finca remota, una bodega en una zona de señal débil o simplemente un día de lluvia con la antena caprichosa no pueden paralizar la operativa.

El flujo offline funciona así:

  1. En el dispositivo móvil se genera el albarán (o el presupuesto, o el pedido) y se guarda en la cola de salida local (outbox), cifrada en el almacenamiento del dispositivo.
  2. El sistema asigna un identificador único de operación (clientOpId) que evita duplicados si el dispositivo intenta sincronizar varias veces la misma operación.
  3. En cuanto el dispositivo recupera conexión, la operación se envía al servidor, se valida y se aplica en el orden correcto.
  4. Si entre el momento de la captura offline y la sincronización otro usuario ha modificado el stock (por ejemplo, otro albarán ha salido del mismo lote), el sistema detecta el conflicto y te avisa antes de confirmar.

Lo que no ocurre en modo offline es el sellado definitivo Verifactu: el encadenamiento de huellas se hace en un único punto autoritativo del servidor (por SIF y NIF del obligado), y eso requiere conectividad para enlazar con el registro anterior. La factura queda en estado «pendiente de sellar» hasta que el dispositivo sincroniza, y entonces se sella en orden de llegada. Es un desfase operación→sellado previsto en el diseño; lo importante es que la operación queda registrada con su marca de tiempo de captura y no se pierde.


5. Vista de facturación: solo lectura, trazable, exportable

La pantalla de facturación en el módulo comercial no es un formulario de edición: es un registro de auditoría. Muestra las facturas selladas en orden de secuencia, con:

  • Número de factura y fecha de emisión.
  • Comprador y NIF.
  • Importe total y desglose de IVA.
  • Huella Verifactu (primeros y últimos caracteres visibles) y enlace al QR de cotejo.
  • Estado: emitida, rectificada, anulada (solo mediante rectificativa).

La navegación es por keyset (paginación por secuencia numérica), lo que garantiza que no hay huecos en la visualización aunque la tabla tenga miles de registros. Se puede exportar el listado a CSV para entregar a la gestoría o para cruzar con la contabilidad.

Esta vista es la que consulta la gestoría cuando prepara el IVA trimestral o cuando hay una inspección: todo está ahí, en orden, sin depender de que alguien haya recordado exportar un fichero a tiempo.


6. Integración con el módulo de gestoría

Si tu asesoría fiscal utiliza Campodato en modo gestoría, el acceso al histórico de facturas selladas es directo. El gestor ve los registros de sus clientes mandantes bajo un mandato formal (append-only, con fecha de alta y baja), sin posibilidad de modificar nada: solo consulta y exporta.

Esto elimina el correo de «mándame las facturas del trimestre» y reduce el riesgo de que la gestoría trabaje con un fichero desactualizado o incompleto.


Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Puedo anular una factura Verifactu si me equivoqué en el precio?

No en el sentido de borrarla. Lo que se hace es emitir una factura rectificativa que referencia la factura original. La original queda en el registro con estado «rectificada»; la rectificativa tiene su propia huella encadenada. El sistema conserva ambas. Esta es la mecánica que exige el RRSIF y también la que permite a la AEAT verificar que no ha habido manipulación.

¿El albarán tiene validez fiscal?

El albarán por sí solo no es un documento fiscal (no genera obligación de IVA). Su función es acreditar la entrega. La obligación fiscal nace con la factura. Dicho esto, el albarán es el respaldo documental ante una inspección del FEGA, la consejería de agricultura o la Agencia Tributaria: demuestra que el producto realmente salió en esa fecha y en esa cantidad.

¿Qué ocurre si el comprador devuelve parte del pedido?

Se genera una nota de abono o factura rectificativa parcial por la cantidad devuelta. El stock revierte automáticamente a las existencias (con el lote original). La cadena Verifactu queda intacta: la nota de abono se encadena como un registro nuevo que referencia la factura original.

¿Y si estoy en el régimen especial agrario (REAGP)?

Si tributas en el Régimen Especial de la Agricultura, Ganadería y Pesca (REAGP), por tu actividad agraria normalmente no emites factura: es el comprador en régimen general (la cooperativa o la empresa) quien expide el recibo de compensación, que lleva su propia serie y tu conformidad como titular. En ese caso el agricultor está exento de Verifactu en esa actividad, y es el sistema del comprador el que genera el registro de facturación encadenado. El sistema contempla este recibo de compensación vinculado al albarán de entrega de la cosecha, por lo que el flujo de dato único sigue siendo el mismo aunque el documento fiscal lo emita la otra parte.

¿Tengo que registrar las ventas de la explotación también en el cuaderno SIEX?

Depende del tipo de operación. Las ventas de producto final (cosecha, vino, aceite embotellado) no son anotaciones del cuaderno de campo en el sentido del RD 1054/2022; ese cuaderno registra operaciones agronómicas (tratamientos, riegos, fertilizaciones, cosecha). Sin embargo, si la CCAA o tu reglamentación sectorial exigen registrar salidas de producto en el libro de explotación, el sistema lo permite con el mismo flujo de dato único: la misma operación de albarán puede generar tanto el asiento de salida de almacén como la anotación en el libro correspondiente.


Conclusión

El ciclo presupuesto→pedido→albarán→factura sellada no es burocracia añadida: es la forma de tener en todo momento una imagen fiel de tu negocio. Sabes qué has vendido, a quién, a qué precio, cuánto te costó producirlo y qué debes declarar a Hacienda. Y lo sabes sin introducir el mismo dato dos veces.

Si quieres ver cómo funciona este flujo en la práctica con los datos de tu propia explotación, puedes probar Campodato gratis durante 14 días sin tarjeta. El plan Profesional (19 €/mes) incluye el módulo de ventas y facturación Verifactu completo; si tienes bodega, el plan Bodega (39 €/mes) añade además la gestión SILICIE y la trazabilidad de lotes de embotellado.

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